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ORIGEN, DEFINICIÓN Y DEFENSA DE LA BOINA
Cuando hablamos de la boina, nos estamos refiriendo a una gorra
redonda y chata confeccionada de una sola pieza, reconocido como
el tocado característico de los varones de nuestra comarca al principio
del siglo pasado.
Nuestros abuelos llevaron boina y nuestros padres también, antes
de que el sinsombrerismo se extendiera y, lo que es peor, se impusiera
la moda de la gorra de béisbol americana entre nuestros jóvenes,
adultos y mayores, en un giro copernicano en la forma de cubrirse
la cabeza.
Tampoco es de recibo ponerse un bombín, un hongo, un sombrero tejano
o tirolés, una gorra de madrileño, o un sombrero andaluz; mucho
menos una barretina catalana, un gorro asturiano o uno gallego.
No tenemos que inventar nada, tenemos la boina de toda la vida.
Algunas palabras que el castellano general ha tomado del aragonés
son: fajo, faja, pleito, sisallo, chepa y boina.
Las primeras boinas llamadas así que se conocen en España, proceden
de los pastores de los valles del Roncal y de Ansó.
Con anterioridad la usaron personajes célebres como Rembrandt, Calvino,
Lutero, Erasmo, Francisco I y otros reyes y príncipes ingleses,
alemanes e italianos; pueden verse retratos de algunos de ellos
ataviados con cubrecabezas similares a las boinas.
En contra de lo que se cree, no las inventaron los vascos, aunque
hay que reconocer que son los que más la usan a diario y han prestado
su fama al nombre que la boina tiene en otras lenguas. Los extranjeros
la designan siempre en sus idiomas respectivos con un nombre común
y el calificativo de "vasca": fr. béret basque, it. berretto dei
Basqui, ing. Basque cap, al. Baskische platte mütze.
Se tienen algunas escasas noticias del uso de la boina antes del
siglo XIX, pero no se generalizó hasta que, con las guerras carlistas
la boina se difundió a las masas populares y el resto lo hizo la
industria; la fábrica de Tolosa fue fundada en 1859,
Actualmente existe una empresa que sigue fabricando boinas.
Puede encontrarse en Internet, se trata de Boinas Elósegui, (www.boinaselosegui.com)
y también existe en el país vasco un museo de la boina en Balmaseda,
en las antiguas instalaciones de una fábrica de boinas y algún otro
en Francia, (www.afubuy.com/museoboina.htm).
Las boinas se diferencian, además de por su calidad, tramado, color
e impermeabilización, por la talla de la cabeza del portador y por
el vuelo.
Lo más corriente es que lleven " forro " y " badana ", pero también
las hay desnudas.
Las cabezas normales van de la 52 (cabeza de niño o de pajaro) a
las normales de las tallas 57 a la 60.
Los cabezones pueden encontrarlas en el catálogo hasta la talla
63.
Los vuelos o anchura de la boina se miden en pulgadas, van desde
las 10,5 hasta las 12; las más anchas son chapelas y pueden llegar
hasta las 16 de vuelo.
La boina no tiene visera, pero sí, si se inclina hacia la derecha,
hacia adelante, hacia la izquierda o hacia atrás.
El " boinero " de estirpe, apenas introduce la boina en su cabeza.
No la emplea para protegerse del sol ni de la lluvia, sino del frío.
El novato introduce la boina hasta las orejas y a veces desdobla
hacia afuera el cerco de correa que la arma.
Un " boinero " conoce a quien no lo es por la forma de llevar la
boina.
La boina es paradigma del mejor espíritu popular, resumen de las
Españas, pero también la boina es europea.
Sobre todo, la boina es corolario del interclasismo.
Democrática por excelencia, rural y urbana, la boina es intergeneracional
y una de las pocas prendas "unisex" desde que la mujer francesa
la incorporó a su atuendo en los años 30.
Así como otros tocados se han vinculado a ideologías o movimientos
políticos o confesionales, en el caso de la boina ni el separatismo
vasco, que usa la chapela, han podido apropiarse de este símbolo.
Civil y militar, proletario e intelectual cubre cabezas en la ciudad
y en el campo, en el mar y en la montaña; confortable e isotérmica
protege de las inclemencias del frío, del sol y de la lluvia. Manejable,
a diferencia del sombrero, cómoda de guardar al destocarse, se dobla
y se reduce hasta permitir que la llevemos en bolsillo.
En la convicción, pues, de que la boina es el mejor punto sobre
la "i", venimos a crear una sociedad, club o cofradía donde los
usuarios y amigos de la boina de Calatorao y sus alrededores
puedan reunirse de vez en cuando para celebrar esta seña de identidad
que les es común, al tiempo que con su ejemplo promuevan la difusión
de la boina y ejerzan testimonial defensa de ella ante los agravios
de quienes la desprecian o, peor aún, se avergüenzan de lucirla
por considerarla prenda obsoleta, rústica, plebeya e impropia en
estos tiempos de modernidad.
Los AMIGOS de la BOINA no tendrá estatutos, ni cuotas de
clase alguna, ni obligaciones ni derechos.
El mero hecho de lucir la boina con frecuencia ya faculta y autoriza
a pertenecer al club que aprueba y aplaude cualquier acción proselitista
a cargo de sus miembros y que reclutará nuevos amigos por cooptación.
Se fijara sin ninguna periodicidad el lugar y la fecha de cada encuentro,
dando publicidad suficiente a los interesados.
Siempre se celebrará en restaurantes de la comarca que dispongan
de buena comida y mejor vino, precios moderados y estén adornados
en su apariencia y en las maneras de sus propietarios y servidores
del espíritu que inspira la asociación, club o cofradía.
EI único grado, ascendencia o jerarquía entre los socios será el
que provenga de la antigüedad, de la veteranía, ya que no existirán
ni miembros de honor, de mérito, ni tampoco numerarios ni correspondientes.
Llevaremos la boina con orgullo, como homenaje a nuestros
antepasados y a tanto intelectual y artista como la han lucido en
tiempos aún no lejanos.
Nos reuniremos en hermandad con otros emboinados cuando nos parezca
bien a unos cuantos para fortalecer los vínculos de solidaridad
entre quienes se tocan con la boina.
Como la boina está por encima de todo, incluso de las ideas (que,
al decir de algunos, moran en la cabeza), en las reuniones de "los
de la boina" se evitará la exposición de ideas políticas de
partido, no así de las que contribuyan a unir a las gentes de esta
tierra, mejorar su existencia y hacer a grandes y a chicos más felices.
En aras del sexto mandamiento, se celebrarán las bromas las chanzas
y los chascarrillos que tanto favorecen la digestión como ayudan
a disolver la bilis y los humores que hacen estragos entre los naturales
de este país.
No deseamos notoriedad con nuestra actividad, en favor de la boina
y su uso generalizado, pero nadie confunda la humildad que nos ha
de distinguir con sumisión y servidumbres.
Al no existir en esta asociación ni grados, ni estatutos, ni obligaciones
ni derechos, ni cuotas de clase alguna y carecer de tesorero, al
término de cada convite se pasará la boina dejando en ella de manera
discreta lo que importe la comida y la bebida.
Si algo sobrara, se dejará en la casa de comidas una propina digna.
De cada reunión se hará una foto con los comensales para que enriquezca
el fichero que se creará con los asistentes, los restaurantes y
los menús.
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